Rejuntado de adoquines: el secreto del pavimento duradero

En el adoquinado, las juntas suelen recibir menos atención de la que merecen, y sin embargo su papel es decisivo. Una separación adecuada entre piezas, un material de rejuntado bien elegido y un trabajo cuidadoso contribuyen de forma determinante a que el pavimento conserve su planeidad durante muchos años, sin daños ni abombamientos. Además, el color y el ancho de la junta influyen seriamente en la imagen final del pavimento.

¿Por qué no se puede dejar la junta vacía?

Rejuntado de un pavimento de adoquines con arena de sellado

La junta no es un adorno, sino un elemento estructural. La separación entre piezas permite la dilatación térmica —nada despreciable con el sol del verano malagueño— y reparte la carga entre los adoquines contiguos. Si la junta queda vacía, el agua arrastra material hacia la cama de asiento, la arena de las juntas se lava y las piezas empiezan a moverse. Una junta bien rellenada, en cambio, cohesiona el pavimento en una única superficie que trabaja en conjunto.

Junta drenante

Arena de rejuntado barrida en las juntas del adoquín

En el rejuntado tradicional, permeable, se barre arena fina de sílice o una arena de sellado especial dentro de las juntas. El agua de lluvia se filtra a través de ellas hacia el terreno, el pavimento «respira» y no hace falta un drenaje superficial específico. Es la solución clásica y natural, perfecta para la mayoría de las superficies de jardín.

Junta impermeable

La junta impermeable, de base cementosa, endurece y no deja pasar el agua. Se emplea allí donde el agua no debe llegar bajo el pavimento: en superficies en pendiente donde la evacuación superficial se resuelve con canaleta de drenaje, o donde el pavimento soporta cargas elevadas. A cambio, exige una ejecución cuidadosa y un diseño preciso de las pendientes.

Consejo: el color de la junta puede cambiar drásticamente la imagen del pavimento. Una junta clara realza cada pieza y da un aire desenfadado; una junta oscura crea un efecto más sobrio, uniforme y moderno.

El proceso de rejuntado

  1. El pavimento y las juntas deben estar limpios y —según el tipo de junta— secos o húmedos.
  2. El material se vierte sobre la superficie y se trabaja dentro de las juntas con un cepillo de goma, en pasadas diagonales.
  3. El sobrante se retira con cuidado para que no seque adherido a la cara vista de los adoquines.
  4. Se deja fraguar el material según las indicaciones del fabricante, evitando cargar la superficie durante ese tiempo.

El rejuntado es, en definitiva, la fase final del adoquinado: injustamente menospreciada, pero absolutamente clave. Quien no la despacha con prisas y elige con criterio entre la junta drenante y la impermeable obtiene un pavimento que sigue siendo un placer, en función y en imagen, durante años.

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